Nicaragua, por Fernando Bellas

Fernando ha estado en Nicaragua con su Olympus E1 haciendo un reportaje para Acción Contra el Hambre. Una experiencia así deja huella, por mucha coraza que nos queramos poner. Le agradezco de corazón que comparta con nosotros sus fotos y sus pensamientos:
Cada vez que un trozo de pan caía al suelo, Carmiña lo recogía dándole un beso. Nos relataba como a su perro “Sol”, se le marcaban tanto las costillas que daba miedo. “Sol” con la tristeza reflejada en sus ojos les miraba mientras comían el escaso menú disponible, escaso porque eran tiempos de postguerra en España y cada cuál llevaba a su boca lo que tenía.
“Sol” recibía lo que podía, lo que quedaba. Muy joven y maestra , Carmiña contaba como eran aquellos tiempos difíciles en su escuela de El Deveso. No había aceite y para freír utilizaban tocino disueto en la sartén, poco o nada había. Contaba que a veces llegaban unos señores, que al principio creía cazadores porque portaban escopetas, pidiendo algo de comer . No, no eran cazadores sino “maquis” echados al monte, desaliñados y hambrientos.
Carmiña era mi madre. Nos enseñó que no se debe tirar la comida, que hay mucha gente que no tiene nada para llevarse a la boca, que sus estómagos “hablan”, que no tienen agua para beber y si la tienen hay que transportarla desde muy lejos, que la sed es muy fastidiada, que en invierno cuando cae la nieve y sopla en viento es difícil calentarse si no hay leña para ello. Que la ropa sustituye al pelo de los animales, que sirve para protegernos.
Nos enseñó que hay que lavarse las manos varias veces al día para evitar enfermedades, que si no te las lavas y juegas con tierra te salen lombrices. También que hay que soportar las vacunas porque inmunizan contra mil enfermedades. Que en otros lugares no muy remotos se mueren los niños por no estar vacunados. Carmiña nos dejó huérfanos hace dos meses, a sus 97 años. Tenía “principios”, la recordaré como una persona solidaria, una buena persona.
Días atrás Acción Contra el Hambre pidió mi colaboración para uno de sus proyectos en Nicaragua. Me lo pensé intuyendo que iba a ser “duro” . Debía reflejar el estado de las comunidades próximas a Somoto en el departamento de Madriz (sí, Madriz con “z”). Por poca sensibilidad que uno tenga necesitará de una coraza, yo me la puse, acepté la cooperación y allá me fui. Recordé a Carmiña, sus enseñanzas y consejos, porque Madriz es el vivo reflejo de lo narrado por mi madre. En Somoto están los amigos y compañeros de A.C.H, enseñando que hay que lavarse las manos, buscando agua donde no hay pozos, construyendo infraestructuras de saneamiento, vacunando, distribuyendo semillas, organizando cooperativas para que la gente pueda salir de su atraso y penuria.
Es curioso ver como cambia la vida de una aldea construyendo unas simples letrinas, hay que luchar contra el tifus, el dengue y otras enfermedades, es necesario enseñar a los niños para que éstos lo hagan con sus padres. Alfonso, Queen, Witmar, Reyna y y muchos otros luchan a diario por conseguir mejorar la vida de gentes cuyos semblantes reflejan una gran dignidad, pero que carecen de lo más elemental. Labor dura y constante con los medios que tienen, aún así, contagian su optimismo e invitan a cooperar.
Primero el terremoto, luego, cuando estás levantando la cabeza viene el huracán Mitch arrasándolo todo, vuelves a intentar levantarte y llega el Félix, y así constantemente, cuentan ellos. Una lucha sin cuartel día a día . Los Nicas están acostumbrados a luchar, han hecho una revolución y eso se nota, Sandino y El Ché mantienen una presencia constante. De regreso sientes que la mitad de lo que tienes “sobra”. La “coraza” no ha servido de mucho porque recuerdas los rostros, recuerdas las carreteras, los cubos de agua, los hatillos de leña a la espalda.
Recuerdas también, las facciones de todos esos cooperantes que día a día aportan su granito de arena para mejorar este mundo, ellos se merecen un monumento, como decimos por aquí. En el aeropuerto de Miami se acerca una familia a la cola de embarque: -¿De dónde son ustedes? -Somos españoles - Nosotros de Nicaragua, vamos a pasar las Navidades.¿ A dónde van?. - A Somoto - Nosotros somos de allá,¿ a qué van?. - Somos de Acción Contra el Hambre, vamos a trabajar unos días. - Conocemos su organización, es impresionante la labor que están desarrollando. Somoto ya no se parece en nada a que era hace años. Desde que ustedes y otras ONG llegaron, el pueblo ha cambiado, ha progresado. El pueblo está totalmente irreconocible, los españoles lo han cambiado y les estamos muy agradecidos por ello. - Muchas gracias, son ustedes muy amables - De nada, es nuestro pueblo y es la verdad

En un hotelito de Somoto, el vigilante se sincera con nosotros en un momento de relax, nos dice: - ¿Saben lo que más admiro de los españoles? - ¿Qué? - Su disciplina. He trabajado para ustedes y me la han inculcado. Aquí los españoles son muy disciplinados, trabajan sin descanso, les admiro por ello. El pueblo progresa gracias a gente como ustedes. Casi se me abre la boca un palmo. No podía creer lo que estaba escuchando.¡ Yo que creía que eran los alemanes!.
Bueno, prometí escribirle unas líneas a Martín y me estoy pasando, así que lo dejo aquí. Allá se quedan las letrinas, los pozos con bomba Mecate, las vacunas, etc.etc. Confío que las fotos expresen lo que las palabras no han podido. Saludos a todos. Fernando Bellas.

2 comentarios:

FReyDaluz dijo...

Fantástico el reportaje, saludos a Fernando y Martín.

Anónimo dijo...

Gracias Fernando, me alegra te hayan gustado. Ahora a esperar la exposición y la publicación del libro. Ya te avisaré.
Por cierto, esta E-3 es una maravilla de la técnica ;-)
Un abrazo.

Fernando Bellas.